Todavía resacosos de nuestra última epoyeya epopeya en Eurovisión, echamos la vista atrás para comprobar que antaño, cuando el voto vía SMS era imposible porque los móviles aún no se habían apoderado de los humanos, el resultado de este concurso también se basaba en un jurado popular.
En concreto, en 1969 la decisión de los votos españoles recayó en Álvaro de la Iglesia, director de la revista satírica La Codorniz, que presidió un jurado conformado por Paqui Crespo, estudiante de económicas y “aficionada a la música moderna”, el subcampeón nacional de calderería (¿¿????), un obrero-agrícola campeón nacional de tractoristas y otros miembros…
Por cierto, ese año el festival se celebró en Madrid (tras el triunfo español del La, la, la en 1968) y terminó con un cuádruple empate entre España (representada por Salomé), Reino Unido (Guayuminí), Holanda y Francia. Como nadie había contemplado esa posibilidad, el final de Eurovisión se convirtió en todo un marrón para la presentadora, Laura Valenzuela, que no daba crédito y tuvo que recurrir al representante de la Unión Europea de Radiodifusión, que curiosamente se llamaba Mr. Brown. ¿Vendrá de ahí el origen de esta palabra?
Mira lo que pasó en el siguiente vídeo Sigue leyendo…

